Te explicamos el proceso de preparación de cada cuaderno de senderismo, desde la primera salida de campo hasta la entrega del mapa descargable y las notas de seguridad.
Antes de publicar una ruta, la recorremos, medimos y contrastamos con quienes conocen el terreno. Así sabes qué esperar cuando calzas las botas.
Caminamos cada sendero en ambas direcciones, anotamos cruces, portillas y zonas de piedra suelta. Comprobamos el estado de las marcas y si hay pasos que requieran experiencia previa.
Registramos distancia real, desnivel acumulado y ritmo de marcha con pausas. Contrastamos nuestros tiempos con los de guardas forestales y caminantes locales para que la estimación sea honesta.
Hablamos con pastores, caseros y agentes del parque para confirmar accesos, cierres de pistas y avisos de fauna. La información de primera mano evita sorpresas en el día de la excursión.
Escribimos la descripción paso a paso, con puntos de interés cultural y referencias a refugios o fuentes. Un segundo lector revisa que las indicaciones sean claras sin haber estado en el lugar.
Cada guía se revisa al menos una vez por temporada. Si cambia una señalización, un acceso o el estado del firme, actualizamos la ficha y lo anotamos en la cabecera de la ruta.
Desde la primera salida al monte hasta la publicación de la ruta, cada guía pasa por un proceso de verificación sobre el terreno. Te contamos las etapas para que sepas qué esperar y cuándo.
Caminamos cada sendero dos veces antes de escribirlo. La primera para tomar notas y medir tiempos reales; la segunda para contrastar cruces, fuentes y puntos de interés. Si algo no cuadra, lo descartamos.
Consultamos mapas topográficos del Instituto Geográfico Nacional, hablamos con guardas forestales y revisamos avisos de la agencia vasca de meteorología. Las condiciones del terreno cambian y la guía debe reflejarlo.
Escribimos la ruta paso a paso, con distancias parciales, desniveles y tiempos estimados. Un segundo editor revisa que las indicaciones sean claras y que los consejos de seguridad no den lugar a interpretaciones peligrosas.
Cada guía se publica con su fecha de revisión. Cuando cambia un sendero, se cierra un refugio o se modifica un acceso, actualizamos la entrada y avisamos a quienes la hayan guardado. Lo último que queremos es que camines con información vieja.